Pablo Coderch.- El periodismo es una de las profesiones dónde se tiene el poder de engañar mucho, un poco o evitarlo por todos los medios posibles. “Siempre que el tiempo lo permita”, dirá más de uno.
Los periodistas tenemos una responsabilidad muy grande, que debemos tener clara para poder ejercer con éxito nuestra profesión. Es curioso que muchas normas del periodismo ya se le pasaran por la cabeza a Tucídides, historiados y militar ateniense, en el siglo V a.C. .Éste personaje escribió uno de los primeros libros de historia que se conocen, pero lo escribió bajo la voluntad de informar e investigar con el único fin de que la gente supiera lo que había ocurrido. Una tarea larga de investigación y entrevistas con el único fin de conseguir la máxima información que le permitiera esclarecer, de manera correcta y fidedigna, los hechos que habían ocurrido.
El proceso para corroborar una información y poder llegar a la conclusión de que todos los cabos están atados y que no hay agujeros, es un proceso por el que debe pasar todo escrito periodístico. Porque la tarea del informador es dar una información fiel. No sirve con dar una información creible, porque hay ficción creible, pero de lo que no hay es ficción fiel.
Así pues el trabajo de un periodista consiste en ser objetivo. Entendiendo como objetivo el deber de que los aspectos personales y culturales no interfieran en la veracidad de las noticias. Porque nosotros nos debemos situar “fuera”, exhentos de todo. Porque la tarea lo requiere así. Pero no es fácil ya también cabría preguntarse si el periodista debe despojarse de sus pasiones y emociones a la hora de escribir, y si estas entorpecen o más bien ayudan a trasmitir.
Claro, que en una época en que la información es dinero y por tanto cuanta más información más dinero, es difícil pensar en métodos que guien a un periodista en la árdua tarea de la verificación de los datos. Porque no salen rentables. El tiempo que un periodista debe consumir en corroborar todos los datos que aparecen en su trabajo no es un tiempo rentable a la manera de ver las cosas hoy en día. Y claro, esto repercute en la calidad y en la veracidad que se le pueda otorgar a un escrito periodístico.
Así hay quien cree en los métodos científicos y por tanto de la “ciencia de la información”. Esta se debe basar en unos principios que aseguren una disciplina de verificación para que el trabajo periodístico sea de la mejor calidad posible:
- No añadir nada que no esté.
- Nunca engañar al lector.
- Ser lo más transparente posible sobre los métodos y motivos que ayuden al lector a saber de qué forma se han tomado las decisiones respecto de una noticia y qué criterios se han aplicado a la hora de tomar decisiones.
- Ser original, es decir, toda noticia que no pueda confirmarse de manera independiente no puede ser publicada.
- Y por último la humildad. Mantener una disciplinada sinceridad a cerca de lo que sabemos.
0 Respuestas a “Time”