Pablo Coderch.- Cada vez me convenzo más que el dinero es uno de los problemas principales de nuestra manera de llevar la vida adelante. Todo está salpicado por el dinero, todo se vende y se compra. Hay gente que ama por dinero, hay gente que saca lo mejor por dinero, pero también pasa al revés, hay gente que mata por dinero, hay gente que vende su vida por un trabajo que le mantiene alienado de todo lo que le rodea, cuanto más dinero más alienación. Y también encontramos enfermedades derivadas de esto, como la persona que queda sumida en depresión porque no gana el dinero que la sociedad le ha hecho creer que necesita para vivir, o simplemente porque no dispone de “cash”.
Esto es a nivel personal. Pero además deriva en muchas más cosas a medida que subimos de niveles.
Cuando un periodista trabaja en un gran medio las presiones que soporta a la hora de trasmitir una información “no afín” al medio pueden, desde provocarle frustración por no poder contar toda la verdad hasta ser víctima de un despido para no dañar la imagen de la empresa.
Un caso parecido le pasó a Lowell Bergman, periodista neoyorquino de 64 años. Este informador ha trabajado como editor en la revista Rolling Stone y ha trabajado en televisión – en el noticiero de la ABC y durante 14 años en el exitoso programa “60 segundos” de la CBS – hasta que tuvo que renunciar.
Todo aquel que sepa un poco sobre el trabajo de Lowell verá es una persona que siempre ha trabajado para ofrecer la verdad. Por incómoda que haya sido. Según contaba en una entrevista para La Nación “para mí las únicas preguntas que valen para un periodista son: ¿es la historia verdadera? ¿Es suficientemente importante para el interés público? Y creo que hoy me puedo dar las mismas respuestas que entonces. Sí. Es verdad. Es importante para el público, para su salud, para su información”. Bajo esta mirada ha trabajado en profundidad con temas como la crisis energética de California, los países en guerra por las drogas, el fundamentalismo islámico, las raíces del 9/11, las targetas de crédito… Temas incómodos porque, para trabajarlos bien, hay que estar preparado para todo. Y todo para ofrecer transparencia total en lo que se intenta dar a conocer. Sin miedo a sanciones, porque la verdad es lo que realmente debería prevalecer en cualquier trabajo periodístico. No sirve decir que un televisión pública – aunque sea autonómica – da información sesgada porque la agenda setting que ofrece el gobierno en cuestión no da para poder ofrecer más cosas y por tanto se saca lo que se saca. No es excusa desinformar a la gente por miedo a enfrentarte a una poderosa empresa, temiendo salir perjudicado económicamente al tener que hacer frente a numerosos juicios, porque estos gigantes se van a blindar ante cualquier intromisión incómoda. Cueste lo que cueste.
Este tipo de profesional es el que hay que potenciar cara a la sociedad, cara a las nuevas hornadas de periodistas y cara a los viejos periodistas que se han acomodado.
0 Respuestas a “Babylon”